Los narcos mexicanos aprovechan la crisis del coronavirus para ganarse el favor de la población

CJNG, Cártel del Golfo, Cártel de Sinaloa y Los Viagras, presumen de las entregas en redes sociales

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El Cártel del Golfo, el Cártel de Jalisco Nueva Generación, el Cártel de Sinaloa, Los Viagras.Todas infames organizaciones criminales que han sembrado el terror por años en México, ahora aprovechan la pandemia de coronavirus para disputar territorios con despensas a población vulnerable.

En redes sociales circulan videos de hombres armados repartiendo ayuda con los logos de sus cárteles impresa en las bolsas o en las cajas con alimentos. Los narcos que típicamente se favorecen del reparto de despenas en poblaciones vulnerables, se han visto envueltos en diversas alteraciones desde que estalló la pandemia de COVID-19 en el país.

Según un análisis que la ONG Crisis Group hizo a partir de información pública, hay unos 200 grupos criminales activos en el país, con nuevos máximos en el número de homicidios cada año. En 2019, el año más sangriento desde que en los noventa comenzaron los registros modernos, hubo 34.582 homicidios.

En otros países de América Latina la pandemia ha reducido los niveles de violencia porque las bandas, desde Brasil hasta El Salvador, han impuesto toques de queda. Pero en México, los enfrentamientos armados entre facciones rivales han seguido durante marzo y principios de abril. Sólo el mes pasado se registraron 2.585 homicidios.

Con las autoridades mexicanas concentradas en el control de la pandemia, los analistas temen que los grupos criminales aprovechen la crisis para sacar aún más al Estado de su territorio. Según personas cercanas a Los Viagras, como se llama la banda que protagoniza el vídeo de reparto de comida de Apatzingán, el grupo está pidiendo “contribuciones” a las empresas del lugar para financiar las bolsas.

A sólo 30 kilómetros de allí, un lugarteniente de una banda rival dijo que se habían dado “instrucciones” al municipio para que creara un banco de alimentos con el que los criminales organizarían los repartos de comida. Alejandrina Guzmán, hija del narcotraficante encarcelado Joaquín “El Chapo” Guzmán, publicó la semana pasada un vídeo en Facebook donde ella y otras mujeres arman “paquetes del Chapo” con papel higiénico, alimentos enlatados, frijoles y arroz.

Según Vanda Felbab-Brown, investigadora de la Brookings Institution, “las fuerzas del orden en México se van a centrar en las medidas de confinamiento relacionadas con la COVID-19 y está claro que los grupos criminales están aprovechando la crisis económica y el encierro para ganar capital político”.

Bandas criminales como protectoras

Las bandas de México oprimen a las comunidades bajo su control ejerciendo la violencia, organizando secuestros y chantajeando a las empresas y a la población general. Pero también actúan como guardianes y protectores. Cuando el Estado es incapaz de proporcionar seguridad básica en poblaciones marginadas, los grupos delictivos intervienen como defensores autoproclamados, llevándose a su terreno a la población local.

El apoyo de la comunidad puede servirles como un cordón de seguridad contra incursiones de las fuerzas del Estado y de las bandas rivales. En una entrevista reciente, el jefe del Cártel del Sur (uno de los grupos que compiten por la Sierra de Guerrero, en el sur de México y donde se produce la mayor parte de la heroína del país), lo dijo claramente: “Si protegemos a la gente del lugar, ellos también nos protegerán”.

Los ciudadanos bajo el dominio de bandas criminales comprenden perfectamente el motivo de las ayudas. “No es que ninguno de ellos sea buena gente”, dijo una persona de Michoacán, “pero la verdad es que no podemos esperar mucho de nadie más, por lo menos a ellos los conocemos, de alguna manera son la solución menos mala”.

Las poblaciones más pobres van a ser las más afectadas por la parálisis de la COVID-19 y por el mínimo histórico del precio del petróleo. Las estimaciones del Banco Mundial hablan de un decrecimiento económico del 6% para 2020. Sólo entre mediados de marzo y principios de abril se perdieron 346.000 empleos en la economía formal de México. El problema es que más de la mitad de la fuerza de trabajo del país está empleada en el sector informal, que posiblemente se verá más perjudicado.

El desalentador panorama económico también es una amenaza para el plan anticrimen de Andrés Manuel López Obrador, el presidente que llegó al poder con la promesa de abordar las causas socioeconómicas que convierten a los jóvenes en soldados de los grupos criminales. El inminente retroceso económico va a dificultar sus programas sociales, que todavía no habían terminado de arrancar.

Según David Ramírez, coordinador del programa de seguridad del centro de estudios México Evalúa, “a estos programas les faltaba algo desde el principio”. “Los documentos donde se detallan ni siquiera mencionan el crimen, la violencia o la inseguridad”, afirma.

Ahora que las autoridades mexicanas tienen que concentrarse en temas de salud pública, algunos grupos criminales pueden verse tentados a iniciar nuevas peleas territoriales. En el último mes se han registrado muertes, desapariciones y desplazamientos forzados en todo el país, incluyendo los estados de Tamaulipas (norte), Michoacán y Guanajuato (centro) y Guerrero (sur).

 

El Cártel del Golfo realizó la entrega de despensas con productos básicos a la población de Ciudad Victoria, Tamaulipas. “Cártel del Golfo en apoyo a C.D. Victoria. Señor 46 Vaquero”, se leía en cada paquete. Unos días más tarde el reparto de provisiones prosiguió en comunidades rurales de Matamoros.

 

La práctica busca ganar el apoyo de la población, pero también mostrar fuerza a enemigos y disputar la plaza.

 

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