Las grandes empresas piden clemencia y exigen al Gobierno que no derogue la reforma laboral ni se les suban los impuestos

La patronal CEOE improvisa una cumbre a la que acuden los presidentes de Inditex, Banco Santander y Mercadona entre otros gigantes del IBEX para recordar al Gobierno sus recetas sobre la salida de la crisis

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Con una parte del país de vuelta en la nueva normalidad y el grueso de las Comunidades Autónomas viviendo los últimos días de la desescalada, cuando ya ha pasado lo peor de la pandemia en los hospitales y el Gobierno prepara un plan de reconstrucción que pasa por unos nuevos presupuestos –abiertos a la participación del resto de partidos–, la gran empresa toma la palabra para poner líneas rojas a la coalición que preside Pedro Sánchez: ni derogación de la reforma laboral ni subidas de impuestos a los bancos y a las rentas altas.

Gigantes del IBEX 35 han salido a la palestra este lunes para exigir al Gobierno que no lleve a cabo dos de las medidas más relevantes del pacto de coalición firmado entre el PSOE y Unidas Podemos en la primera semana de enero. Lo han hecho los grandes empresarios, a su manera, en una convención de la CEOE montada en “tres días” y con la presencia de todos los pesos pesados del mundo empresarial nacional. Desde el presidente de Inditex, Pablo Isla, a la máxima responsable del Banco Santander, Ana Patricia Botín, pasando por Juan Roig, presidente ejecutivo de Mercadona, y José Ignacio Goirigolzarri, presidente de Bankia, una entidad que sigue siendo de mayoría pública. Todos dejaron recados para el Gobierno, sobre por dónde deben ir las líneas maestras de su política económica en este momento trascendental para el país.

La cumbre organizada por la principal patronal del país, CEOE, lleva por título ‘Empresas españolas liderando el futuro’, que el propio líder de los empresarios destacaba como una declaración de intenciones: las empresas quieren encabezar la llamada “reconstrucción” de la economía española tras la pandemia y reivindican su papel clave como “creadores de empleo”. Con sus recetas, tratan de enmendar por el camino gran parte de la política económica del Ejecutivo de coalición.

“Todo el mundo cuando le he llamado no ha dudado y me ha dicho adelante”, explicó Antonio Garamendi en un acto de presentación de la cumbre ante los medios. El jefe de la patronal sostuvo que los empresarios actúan desde el sentido de Estado y la independencia: “Vamos a decir lo que pensamos que es bueno para nuestro país. Habrá otra gente que opine diferente, nosotros creemos que hay que hacerlo así”.

Aunque Garamendi destacaba la “unidad” empresarial del acto, en el que quedan representadas grandes y pequeñas compañías, así como autónomos, la patronal ha sacado músculo con la presencia de los responsables de algunas de las mayores empresas del país. Los que toman la palabra y van a dirigir el discurso en estos días son los más grandes entre los grandes. Para ejemplo, el responsable de inaugurar y de cerrar la cumbre, Pablo Isla, presidente de Inditex, posiblemente la multinacional española más conocida y potente de España. A la cita inaugural de este lunes han acudido otros grandes prebostes de la economía, como los máximos mandatarios de Banco Santander, Mercadona, Bankia, Naturgy, Endesa, Acciona y Red Eléctrica, entre otras empresas.

Los empresarios, al igual que los sindicatos, coinciden en destacar la relevancia de la crisis económica que va a suceder a la sanitaria por el coronavirus y de los remedios que se aprueben para contrarrestar sus efectos. “Que todos seamos conscientes de que nos enfrentamos a una crisis de una magnitud enorme”, alertó el presidente de Inditex, al desglosar en en la introducción de las jornadas un decálogo de reflexiones generales, una partitura cuya música ha sonado en varios discursos posteriores.

Pablo Isla ha reclamado este lunes “seguridad jurídica para empresas e inversores”, que ha traducido en “huir de dogmatismos y de ideas preconcebidas en las medidas para salir de la crisis. Tan importante como las medidas que se tomen es no desmontar lo que está funcionando. No hay que revertir las reformas eficaces”. Ha sido la referencia más clara a la intención del Gobierno de desmontar la reforma laboral del PP, aunque la llamada a mantener la “seguridad jurídica” también ha encontrado hueco en otros discursos este lunes, como el del presidente de Mercadona, Juan Roig. “La economía española lo que necesita es ser más flexible y competitiva, no introducir rigideces que sean negativas para la creación de empleo”, ha insistido Isla.

Los grandes empresarios también han dejado mensajes al Ejecutivo sobre su política fiscal. El presidente de Inditex ha apostado por debatir sobre “cómo generamos más crecimiento económico y, en consecuencia, más recaudación” como alternativa a “la subida de tipos impositivos”. Es decir, no subir los impuestos, una máxima de la patronal que también defendió la semana pasada en la Comisión de Reconstrucción del Congreso de los Diputados. Otra de las premisas fundamentales del día ha sido la llamada al consenso, al mayor posible, que el Gobierno lleve a la práctica con el debate de todas las medidas que quiera aprobar ante el diálogo social, la mesa de negociación con los sindicatos y empresarios.

Las intervenciones de los responsables de la gran banca en la cumbre han insistido en descartar los aumentos de impuestos. Los seis banqueros han sido contundentes al defender que no es momento de crear tensiones con mayores impuestos, pero ha sido el presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri, el que se ha centrado específicamente en el impuesto a las transacciones financieras, conocido como Tasa Tobin. “Es muy contraproducente que se le pida al sector esfuerzos extraordinarios en forma de impuestos o requerimientos de diverso tipo que puedan incidir en su rentabilidad, porque el desarrollo de un país requiere que sus bancos sean rentables”, ha apuntado.

Presiones en un momento de gran polarización

La convención de los empresarios tiene lugar en un momento de gran polarización social: sectores económicos y mediáticos han pedido indisimuladamente la salida de Unidas Podemos del Gobierno y la búsqueda de mayorías alternativas con el Partido Popular para dotar de estabilidad al país y afrontar las reformas que vienen. Ni Pedro Sánchez ni Pablo Casado han dado señales de que esa fórmula pueda ser viable. El presidente ha insistido en que su acuerdo con Unidas Podemos es para cuatro años y la estrategia de Pablo Casado es intentar aprovechar la crisis para hacer caer al Gobierno y convertirse en presidente.

Fuentes del Gobierno tratan de restar importancia a estas presiones de los empresarios y lo enmarcan dentro de las habituales reacciones de la patronal, pero recuerdan que tanto Sánchez, como Nadia Calviño e incluso en el otro ala del gobierno, la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, mantienen una buena relación con Garamendi y que el diálogo social sigue su camino.

Al término del Consejo de Política Federal del PSOE, Guillermo Fernández Vara también restó importancia al acto: “Los empresarios participan de las políticas públicas porque su representante, que es la CEOE, está en el diálogo social. Cuando se han aprobado las medidas como los ERTE, se han aprobado en el marco del diálogo social. Ellos pueden perfectamente participar en la vida pública. La política no solo es de los políticos, es del conjunto de la sociedad y el papel que tienen los sindicatos y la patronal es imprescindible. En estos momentos ha sido muy positivo y hay que valorar el esfuerzo en tiempo como este para salir de la situación en la que estamos”.

De momento, el Gobierno no ha dado ninguna pista de renunciar a las subidas de impuestos a las rentas más altas y a las grandes empresas, que están en el ADN de la coalición con Unidas Podemos, ni tampoco de abandonar una de sus principales promesas, la derogación de los aspectos más lesivos de la reforma laboral unilateral de Mariano Rajoy de 2012, que ya se ha empezado a desmontar y que está ratificada en uno de los últimos pactos con Bildu para prorrogar el Estado de Alarma. Aunque el acuerdo con el partido vasco, advertía de que se debía llevar a cabo antes de la vuelta a la nueva normalidad, Sánchez, evitó poner fecha a su compromiso en la rueda de prensa de este domingo.

En esa misma comparecencia, posterior a la Conferencia de Presidentes, preguntado sobre si la salida a la crisis obligaría a hacer renuncias sobre el acuerdo de legislatura con Podemos, el presidente recordó que su gobierno se apoya sobre una mayoría de 155 escaños y que precisa de otros 21 para sacar adelante las cuentas del año próximo. Por eso, dijo, será necesario incluir otras medidas para sumar a otros grupos que garanticen la mayoría. “Creo que será muy importante que los grupos parlamentarios seamos lo suficientemente conscientes de la envergadura del desafío que tenemos por delante y creo que sí se justifica de alguna manera el que podamos tener unos presupuestos con acuerdos transversales, pues me parece que es en este momento inédito, con la peor pandemia en 100 años. Hablaremos con todas las fuerzas parlamentarias e, insisto, tenemos 155 escaños y por tanto no es que tengamos que renunciar a nada, es que tendremos que complementar nuestros acuerdos de gobierno con el aporte de otros grupos parlamentarios que legítimamente consideran que los Presupuestos Generales tienen que contar con sus aportaciones y sus perspectivas distintas”.

Preguntada directamente por la modificación del acuerdo de legislatura de PSOE y Unidas Podemos ante la presión de los empresarios, la vicepresidenta primera, Carmen Calvo, lo rechazó rotundamente. “Somos un Gobierno absolutamente responsable y transparente. Hicimos un acuerdo de Gobierno que es el que cumplimos a cada momento”, expresó en una entrevista en Hora 25 (Cadena Ser). D hecho, Calvo defendió la subida de impuestos a las grandes corporaciones: “Nuestro país se tiene que acercar a la media europea de tributación de las grandes empresas y la presión fiscal sobre nuevos modelos de negocio que se articulan por vías completamente nuevas y que tienen que ser objeto de gravación porque es lo solidario y lo justo”.

Y también la derogación de los aspectos más lesivos de la reforma laboral: “Haremos reformas de los aspectos más lesivos de la normativa laboral, claro que lo haremos. De esta crisis no podemos salir mermando los derechos de trabajadores y trabajadoras. Eso hay que volver a remirarlo después de lo que ocurrió en la crisis anterior”, aseguró la vicepresidenta, que recordó que el Senado acabará esta semana con el despido objetivo que se producía por las bajas. “Era una agresión”, sentenció.

Los fondos europeos en juego

La cumbre ha dejado en evidencia que los empresarios tienen sus miradas clavadas en la respuesta europea a esta crisis mundial por el coronavirus y, en concreto, a los fondos que se destinen a España para la reconstrucción económica. “Las ayudas del fondo de reconstrucción europeo van a ser determinantes en la salida de la crisis”, ha subrayado Pablo Isla, que ha insistido en que “es importantísimo tener acceso a ellas”.

Los empresarios ponen bajo la lupa los fondos, su acceso a ellos, pero también el uso que se les vaya a dar. “Es importantísimo tener acceso” a las ayudas, ha insistido Pablo Isla, así como “utilizarlas para hacer una economía más competitiva y con mayores expectativas de futuro”. El líder patronal anticipaba hace unos días que el momento actual “puede ser o una gran oportunidad para nuestro país o, si se hace mal, estaríamos perdiendo una oportunidad de oro que tenemos”.

El presidente Inditex ha reclamado que para propulsar algunos de los cambios que va a reclamar Europa en la salida de esta emergencia, como la digitalización y la transición ecológica, “es determinante que la CEOE y las empresas participen en este proyecto, de esta oportunidad de contribuir a la transformación de la economía a través de estos fondos que puedan venir de Europa”.

Los primeros ejecutivos de las dos mayores eléctricas en España, Iberdrola y Endesa, han pedido este lunes en sus intervenciones en la cumbre aprovechar esta reconstrucción para “acelerar” los planes del Gobierno para la transición energética. José Bogas, consejero delegado de Endesa, ha pedido “retocar” aspectos como el “artificialmente alto coste de la electricidad”, eliminar barreras burocráticas, “despejar incertidumbres” en la regulación, tanto por parte del Gobierno como desde la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, apostar por la electrificación con medidas fiscales y “por supuesto”, impulsar la “transición justa”.

A lo largo de los próximos días, los mayores empresarios del país en sectores como el turismo, los seguros, el transporte y el comercio, entre otros, compartirán sus necesidades y reivindicarán sus propuestas desde el altavoz de la cumbre de la CEOE hasta el próximo día 25. “Pretendemos poner en valor que las empresas queremos estar de forma proactiva en la recuperación, que somos fundamentales, que la iniciativa privada es clave, porque somos los que creamos el empleo, la riqueza, creamos los bienes y servicios y somos los que pagamos los impuestos, somos contribuyentes”, resumía el máximo responsable de los empresarios, Antonio Garamendi.

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