Las consecuencias de la DANA: se saben y dejan que pasen

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Desde luego la sensación de impotencia que tengo como ciudadano y delegado sindical, va a tardar que se me pase.

Si algo tiene de bueno las nuevas tecnologías, es poder prevenir las catástrofes naturales. La gota fría se sabía: se sabía dónde, se sabía qué, y se sabía cuándo. Pocas veces los responsables de una ciudad tienen tal nivel de datos para tomar medidas y preparase para un desastre. Pero ha dado igual…parece que estaban a…¡dejar que pasara!

Dentro de las responsabilidades como delegado sindical, alarmado por la inactividad de los que mandan en nuestro Ayuntamiento de Murcia, el jueves envié un correo, solicitando la suspensión de los servicios no esenciales, para evitar accidentes al ir y volver del trabajo, y para no generar más caos en mi ciudad Murcia. No fue hasta el viernes a las 09:30 que se generó un tuit recomendándolo.

Es decir, dio tiempo a que los trabajadores a intentar acudir a su trabajo. Muchos no lo consiguieron, generando solo más caos, y muchos de los que llegaron por ejemplo al edificio Abenarabí, tuvieron que ser evacuados después de sótanos inundados, personal atrapado en ascensores…

No, señor acalde, no es un caso aislado, que es lo que se suele decir… cuando una mujer muere tras un tirón del bolso, o apuñalan a otra a pleno día, o cuando presuntamente una manada viola a una mujer en nuestra querida Murcia, también sus Policías Locales sufren esta imprevisión. Nuestros agentes la llevan padeciendo durante años, cuando se habla de Operativo y no se nombran nuevos servicios con cargo al complemento de refuerzo de jornada, para luego chapucear con servicios voluntarios y prolongaciones de jornada. Ahí es cuando vienen los ‘madres mía’.

Como delegado sindical hice lo que podía hacer dentro de mis responsabilidades: pedir a los compañeros de la Policía Local desactivar el bloqueo de los servicios fuera del servicio ordinario, objeto de sus reivindicaciones.Cuando lo propuse en el grupo hacía tiempo que había una revolución. Compañeros que se prestaban a hacer cuatro noches seguidas, voluntarios (incluso algunos teniendo a sus familias en riesgo), o supliendo las botas que faltaban comprándolas en tiendas 24 horas. Que pena que muchos no pudieran activarse por falta de vehículos.

¡Por Dios, que buenos vasallos si tuvieran buen señor! Me sentí orgulloso de aquellos hombres y mujeres que, con profesionalidad, espíritu de servicio y abnegación se ponían a servir, supliendo la falta de medios con ganas e imaginación.

Negar a estos trabajadores unas retribuciones justas para que no sean discriminados, unas condiciones que les permitan ver a sus familias, y garantizar su seguridad me parece indigno. No quisiera yo ser uno de esos que no quiere a la Policía Local,  ¡hasta que los necesito!. Este humilde sindicalista se lo pide, ya que se me impide estar donde se me debe escuchar, y la CIUDAD DE MURCIA LO EXIGE.

https://www.eldiario.es/murcia/murcia_y_aparte/consecuencias-DANA-saben-dejan-pasen_6_942165775.html

eldiario.es

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