Más de 1 millón de personas desbordan Barcelona. La independencia de Catalunya es imparable

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Un hecho excepcional se entiende como aquel que no es ordinario ni habitual. El independentismo, lleva ya siete años impresionando al mundo con demostraciones masivas de fuerza en la calle, cada once de septiembre, y a pesar de todo, la excepcionalidad de este movimiento no para de acentuarse.

Cuando las instituciones reclaman un concierto económico, mientras no se ponen de acuerdo en la pregunta de una consulta, a las puertas de unas elecciones plebiscitarias, con un Gobierno a punto de afrontar una moción de confianza, con la mirada puesta en un referéndum, o con presos políticos y sin estrategia compartida. El republicanismo no desfallece nunca en la calle y este es el mejor ejemplo de su excepcionalidad, con el embate del juicio como nuevo hito.

Confundiendo deseo y realidad,Sociedad Civil Catalana celebraba lunes la Asamblea Nacional Catalana había perdido capacidad de convocatoria . Nada más lejos de la realidad. La única incógnita que reserva cada movilización es el sentido de la performance a hacer y el color de la camiseta, porque el éxito está garantizado. Decenas y decenas de miles de personas llenan cada año las calles de Barcelona -y de Cataluña, en su caso- para presionar, para hacer realidad la independencia, y esta vez no ha sido diferente. Los ejes, en este caso, eran tres: defender el mandato del 1-O, presionar para implementarlo y llamar al Gobierno -y los partidos que el integren- para seguir avanzando en el momento más complejo del proceso .

Un millón de personas, según la Guardia Urbana , han teñido de color coral la Diagonal de Barcelona -y algunos de sus calles adyacentes-, la misma cifra que este cuerpo dio el año pasado. Y eso a pesar de los negros augurios que podían hacer pronosticar el limitado nivel de inscripciones hace tan sólo unos días, las divergencias en el seno del movimiento o el radicalmente diferente momento político, habiendo pasado de un ilusionante 1-O a  un contexto de reivindicación del derecho a decidir pactado más propio de anteriores etapas. La llegada de Pedro Sánchez a la Moncloa ha hecho que, de nuevo, un pacto con el Estado esté sobre la mesa como vía para explorar, de momento -como es la tónica de los últimos años- sin posibilidades de éxito.

“El pueblo manda y el Gobierno obedece”, asegura la ya mítica canción de Txarango que, a pesar de ser el himno de la CUP para el 1-O, la Generalitat ya se hizo suya con una versión cantada en el acto institucional de la víspera . Dicho y hecho, la ANC ha usado la fuerza que le otorga ser la entidad capaz de convocar las mayores movilizaciones de la Europa actual para intentar marcar el paso a unas instituciones en un momento de flaqueza estratégica. Fue ella quien llevó al Gobierno a emprender el rumbo de la autodeterminación en 2012 y ahora no está dispuesta a pasos atrás ni a dilacionismos.  El juicio a los presos, en todo caso, es el nuevo embate para el que hay que prepararse, según la estrategia de la sociedad civil y la visión que despliega por ahora el ejecutivo.

El fin del “processisme”

Más autocrítica incluso que de costumbre con los partidos independentistas, la ANC había diseñado una acción a través de la cual una simbólica onda sonora recorrería toda la Diagonal hasta tumbar tres muros que, según apunta, impiden que la República sea una realidad. Y al nivel del de la actuación del rey o el 155 y la represión, una de las lonas que han caído se refería al “processisme” y la voluntad de insistir en reclamar un referéndum pactado al gobierno de Pedro Sánchez. Todo un torpedo a la estrategia de JxCat y ERC de escudriñar de nuevo esta vía.

Y qué propone la ANC? Su presidenta, Elisenda Paluzie, se ha situado en una posición menos exigente que en otras ocasiones, en la medida que no ha exigido la implementación inmediata de la República, pero ha defendido una enmienda transversal al discurso de Quim Torra de la semana pasada en la que expuso su hoja de ruta . Si bien el presidente catalán hizo hincapié en una gran movilización permanente y un proceso constituyente llevado desde la base, Paluzie le ha exigido que no confíe la independencia sólo en la calle .

El ANC reclama que, como en la organización del 1-O, sociedad civil, mundo local y Generalitat avancen de la mano. Acepta situar el juicio del referéndum como el nuevo punto de inflexión del proceso, pero reclama al Gobierno que se prepare para que, analizando las debilidades del pasado octubre, se prepare para, esta vez sí, aprovechar el empuje del choque para defender la República hasta el final. “No pasar del discurso de la ley a la ley y las estructuras de estado a decir que todo lo tiene que hacer la gente en la calle. Somos todos que lo tenemos que hacer!”, Clamó, y ha instado al Ejecutivo a no “implorar” un nuevo referéndum que sabe que no llegará. Apelando al mito de Sísifo, no quiere repetir una y otra vez la misma fase, porque ya se han ido viviendo todas.

El presidente de la Generalitat, visiblemente emocionado, ha recogido el guante de la ANC y ha apuntado que la marcha por los derechos civiles, sociales y nacionales ya está en marcha, y que irá “hasta el final”, sean cuales sean las “consecuencias “. Torra ha aprovechado para pedir una reacción a Pedro Sánchez que se distancie de la actitud inmovilista de Mariano Rajoy, al que el líder del PSOE echó de la Moncloa con el apoyo de los independentistas. Un mensaje dirigido a Sánchez calcado al de Puigdemont desde Bruselas. “Debe tener la valentía de escuchar el clamor de los catalanes”, ha recalcado Torra, que también ha pedido una respuesta de los ciudadanos españoles solidarizados con Cataluña.

El discurso de Òmnium

En cambio, el vicepresient de Òmnium, Marcel Mauri, aunque pone el foco en el juicio -reconoce que los presos “no irán a defenderse ningún delito que no han cometido, irán a acusar un estado impropio que vulnera los derechos “-, ha hecho un discurso más cercano a las tesis del Gobierno. Como suele hacer su entidad, no ha entrado en exigencias concretas y, haciendo de portavoz de Jordi Cuixart, instó a defender los grandes consensos de país que aglutinan el 80% de la población -referendum, republicanismo y antirrepresión- e instó a no abandonar “nunca la bandera del diálogo sin renuncias”. Por el contrario, Gloria Coronas, representante de los CDR, ha presionado directamente para devolver a la vía unilateral, sin matices.

Mauri, en un discurso de apuesta inequívoca por ensanchar la base, insta a defender los grandes consensos que aglutinan el 80% de la ciudadanía

Estos matices son, precisamente, los que mantienen el independentismo sin un rumbo estratégico unitario -que no “uniformista”, como defendía Mauri- cuando ya hace cuatro meses que Torra llegó a la Generalitat. “Lo que presiona no son las entidades, sino el hecho de tener presos y exiliados”, recalcaba un alto dirigente de Junts per Catalunya (JxCat) justo después de la manifestación. La existencia de represaliados por el Estado es un elemento fundamental en el debate, y cualquier cuestión -como por ejemplo la situación de los diputados procesados ​​y suspendidos por Pablo Llarena- pasa por ellos. Que la judicialización del proceso es el centro del soberanismo lo demuestra, por ejemplo, que los abogados de los exiliados y los presos han tenido un espacio preferencial en el escenario, incluso por delante de sus familiares.

Torra salía de la manifestación escoltado por los servicios de protocolo y por los de seguridad, pero se quiso detener en determinados momentos para hacerse fotos y saludar gente. Él era un habitual de estas marchas, que seguía desde la cabecera como representante de la sociedad civil independentista entre gritos de “ni un paso atrás”. Esta Diada también los ha escuchado, pero como presidente de la Generalitat. Incluso ha observado cómo se proyectaba un vídeo con los incumplimientos o titubeos que los partidos independentistas han tenido en los últimos tiempos, a juicio de la ANC. Tras la nueva demostración de fuerza en la calle, Torra tiene ahora el reto de congeniar con las entidades el camino a seguir para preparar el nuevo embate: el juicio contra la cúpula del proceso. Y, si puede ser, llegar en mejor forma que el pasado 27-O.

https://www.naciodigital.cat/noticia/162621/independentisme/torna/mostrar/muscul/situa/judici/nou/embat

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