Inés Arrimadas amenazó a Rivera con dejar Ciudadanos si no la colocaba en el Congreso

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Inés Arrimadas consiguió dar el salto a la política española tras un duro pulso con Albert Rivera y su núcleo duro. Según diversas fuentes del partido naranja, la dirigente política llegó a plantear a Rivera que podría abandonar la política y pasar al sector privado. El acto de Ciudadanos en Madrid el 23 de febrero pasado, cuando Rivera y Arrimadas anunciaron formalmente el salto de esta en el Congreso como cabeza de cartel por Barcelona en las elecciones del 28 de abril, estuvo rodeado de más tensiones del que mostraban las sonrisas.

Hacía tiempo que Arrimadas quería dejar la política catalana. La victoria de Ciudadanos en las elecciones catalanas del 21-D de 2017, obteniendo la primera posición, en ningún momento la acercó a la presidencia de la Generalitat. La mayoría soberanista en el Parlament no era reversible y la cabeza de la oposición en ningún momento quiso jugar a ser aspirante a dirigir el Gobierno. Cansada de hacer el mismo papel en las sesiones de control al ejecutivo de Quim Torra, decidió irse.

Además, su marido, Xavier Cima, ya se había instalado en Madrid, dentro del equipo directivo de Kreab España, una consultoría en comunicación corporativa. Una persona conocedora de los movimientos de Cima asegura con malicia que este “quiere hacer de puente entre sectores económicos de Madrid y Barcelona: quiere hacer de conseguidor, un papel que habían hecho algunos diputados de CiU en el pasado”.

Todos en Madrid, menos ella

Rivera accedió finalmente a las presiones de Arrimadas, que ya había visto como otros dirigentes de Ciudadanos se habían reubicado en Madrid: Juan Carlos Girauta, como portavoz del grupo en el Congreso, José Manuel Villegas como secretario general, Fernando de Páramo, que dejó el

Mientras tanto, ella se “consumía” en Cataluña. A pesar de que ya hacía tiempo que se especulaba con el salto a Madrid, la noticia sorprendió e irritar en muchos sectores del partido. Un día antes del anuncio oficial, Villegas negó que el tema estuviera sobre la mesa, protagonizando uno de los grandes ridículos recientes de la política española.

En un momento dado, los cálculos de Arrimadas y Rivera coincidieron, según relatan las mismas fuentes. Ciudadanos mantenía una dura competencia con el PP, soñando con un sorpasso improbable. Arrimadas, por su parte, también contemplaba el escenario de un resultado malo para su partido, que podría desestabilizar Rivera. Una posibilidad que le podía dar una carta de cara a la sucesión. Si Ciudadanos gobernaba, en una coalición con el PP -o con el PSOE-, la política catalana tenía muchos números para convertirse en ministra. Si la cosa iba de capa caída, y Rivera era cuestionado, Arrimadas podía ser la alternativa.

Una jugada que le ha salido bien … a Rivera

Rivera avaló finalmente la pretensión de Arrimadas. Le era útil en un momento en que Ciudadanos afrontaba una carrera electoral incierta. Mucho más, después de que los acuerdos con Vox en Andalucía habían abierto una grieta en la formación . Dirigentes críticos empezaban a levantar la voz. En Barcelona, Manuel Valls hacía declaraciones en contra de los pactos con la extrema derecha. Arrimadas, con su paso a la política española, se ataba a Rivera.
El 28-A -y después las elecciones municipales y autonómicas, no supusieron ningún sorpassopara Ciudadanos. Pero Rivera salvó los muebles. Su liderazgo es hoy por hoy indiscutido.

Como portavoz del partido y del grupo en el Congreso, Arrimadas ha encontrado en un escenario que no preveía: Un Rivera aún fuerte, pero a la oposición. Con la obligación de ser ella quien salga a dar la cara por la línea intransigente de la formación, su discurso agresivo, tan aplaudido cuando se lanzaba contra los independentistas, ya no lo es tanto en el Congreso.

Arrimadas ha tenido que ver cosas que seguro que lo han incomodado, desde la ruptura con Manuel Valls a los pactos generalizados con Vox. Pasando por la polémica con el ministro del Interior , Fernando Grande-Marlaska, que les había criticado por los acuerdos con la extrema derecha. La ambiciosa política, hasta hace poco líder de la oposición en Cataluña, afronta un curso político español con mucha incertidumbre

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